WASHINGTON, Estados Unidos.- La sonda Cassini captó desde su nacimiento la evolución de una tormenta gigante que se extendió en un área de 15.000 kilómetros en la cara norte de Saturno durante 200 días.

En las imágenes que difundió la NASA se puede observar que una pequeña mancha, aparecida el 5 de diciembre de 2010, se va haciendo grande hasta que se convierte en una gigantesca tempestad. A finales de enero de 2011, la tormenta da vuelta a todo el planta.

Se trata de la tormenta más grande detectada en las últimas dos décadas en Saturno y las más grande observada nunca desde una nave interplanetaria, consignó la agencia EFE.

El mismo día que las cámaras de alta resolución de Cassini capturaron las primeras imágenes de la tormenta, la radio de la sonda y el instrumento de ondas de plasma detectaron la actividad eléctrica y revelaron que era una tormenta convectiva (producida por calentamiento solar sobre la superficie, con formación de nubes tipo cúmulos)

La fase activa de la tormenta terminó a finales de junio, pero las nubes turbulentas que generó permanecen todavía en la atmósfera actual.

"La tormenta se parecía más a un volcán que a un sistema climático terrestre", señaló Andrew Ingersoll, miembro del equipo de imágenes de Cassini en el Instituto de Tecnología de California en Pasadena.

"La presión se acumula durante muchos años antes de que la tormenta estalle. El misterio es que no hay rocas para resistir a la presión para retrasar la erupción durante tantos años", explicó Ingersoll en un comunicado que difundió la NASA.

La sonda Cassini, que orbita Saturno, es un proyecto conjunto de la NASA, la Agencia Espacial Europea (ESA) y la italiana (ASI).

Cassini fue lanzada al espacio en octubre de 1997 junto con la sonda Huygens de la ESA. La nave llegó a las inmediaciones de Saturno en 2004 para iniciar el estudio de Titán, la luna mayor del planeta.

Los 12 instrumentos de Cassini han estado transmitiendo información del sistema de Saturno durante casi seis años, aunque supuestamente debía concluir su actividad a finales de 2008.

El año pasado la NASA decidió prolongar su misión hasta 2017, lo que permitirá a los científicos estudiar los cambios climáticos en el planeta y en sus lunas. (Especial)